lunes, 23 de diciembre de 2013

EL SOL EN TU BOCA



Como un grito de fuego
sale el sol en el camino,
igual que brota en tu boca
otro sol, otro delirio,
el goce extremo, posesivo,
de estar en ti y estar contigo.

Sale ese sol por tu garganta,
como un temblor, un estallido,
quema mis ojos, quema mis manos
e incendia al paso la piel que anhelo,
la piel del mundo, toda en tu cuerpo.

Sale de ti y a ti regresa,
porque eres tú la medida de los días.
Y la noche es clara 
en tus palabras
de tacto iluminado.
En ti descubrí la luz,
el filo al pensar, la vida plena,
el sol que en todo está,
el goce, el esplendor,
el ansia de amar
entra en tu boca
y yo con ella.


***Una versión video de este poema, leído por el autor, puede verse AQUÍ.

viernes, 20 de diciembre de 2013

SEREMOS RÍO


Bailar contigo
al lado del río
con la corriente
por dentro
y la música
pasando
bajo los puentes.
Bailar contigo
escuchando al Sena
tararear nuestros pasos
y a tu corazón
en mis manos
explotar de felicidad.

Bailar tu aliento,
tu risa,
tus pasos en el aire,
tu aire en mis brazos.
La música late
en tu cuello,
vibra
en mis labios,
grita
en mis dedos.
Tus manos dicen
con hambre
que no podemos parar.

La sangre
canta, baila,
gira en mis venas,
iza agolpada
mis alegrías,
abre fragantes,
húmedas,
hipnotizadas
tus compuertas.
Cerraremos los ojos
y seremos río,
viento favorable,
giro interminable,
suspiro
y no podremos
nunca,
nunca, nunca,
nunca
dejar de pasar.

Bailar bajo los puentes
contigo
que luego
hacer el amor
nunca será igual.



Una versión video de este poema, leído por el autor, puede verse AQUÍ



miércoles, 23 de octubre de 2013

EL ACENTO DE TU PUBIS


De nuevo cruzas mi sueño
con tu cuerpo de humo y luz
como una nube que emana
del aliento detenido que nos une.
Caliente y fugaz,
humedecido
en la tensión de tu mirada.
Afuera llueve
sin respiro
y de nuevo voy hacia ti
tocándote con mi anhelo.
Como tormenta desnuda,
me envuelves.
Tus piernas son dos rayos,
entre nubes,
que descienden y me ciegan
para verte mejor:
envuelto en ti me vuelvo
tu nube dura.
Me hundo en tu pubis
como el aire que respiras:
voy siguiendo el ritmo de tu pecho.
Tu pubis es el acento
agudo y grave
en movimiento
sobre la palabra 
de dos sílabas
que juntos pronunciamos.
Tu pubis me da sed
y me da hambre
pero entero me devora.
Y ya no estás en mi sueño,
mi sueño está en ti.
Mi sueño es esa cosa persistente
que insiste en penetrar
tus secretos.
Se mete en tu olor,
en el recuerdo 
de cada movimiento.
Se mete en tu sombra.
Mi sueño respira
adentro,
muy adentro de ti.
Mi sueño es esta luz 
erizada en tu vientre.
Y la nube que te envuelve
muerde,
afuera suave
y adentro fuerte, 
la piel que 
afuera y adentro
iluminas.



*** Una versión video de este poema, leído por el autor, puede verse AQUÍ.


miércoles, 16 de octubre de 2013

EL CENTRO DE MI UNIVERSO EN LA BOCA




Una sospecha de penumbra basta
para entrar a un hospital.
Para salir, se necesita
un gran rayo de sol.

Y, con suerte, y algo más,
algunas veces,
las cosas se acomodan
aquí y allá, arriba, abajo,
en el cielo y en tu cuerpo.

Y entonces el sol es un botón,
que se abre en tu camisa,
la luna una sonrisa
en tu pecho.

Para el que
pueda o sepa
gozar ese acomodo,
salud es luz.

Dicen que el persa sediento,
el de los treinta pájaros viajeros
que eran uno
y era imagen del deseo,
le dijo alguna vez a su amada:

La cúpula del universo está en tu pecho,
y en la vasija cóncava donde bebo.
Y en la frescura y la dureza
de esta aceituna en el fondo
está el sabor de tus pezones
coronando el centro del universo
que, de pronto,
está en mi boca.















Una versión de este poema, leída por el autor, AQUÍ.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

LO VERDE DE LA JACARANDA




Entre la lluvia y el sol,
las hojas de la jacaranda
nos muestran
un decidido esplendor.

Se mueven como colas
de ave presumida,
se pavonean.
Hacen algarabía
de cien pies en el aire,
cuchicheo de luz.

Dialogan con el viento,
le dicen lo que sucede
cuando las flores moradas
ya se han caído;
cuando las semillas
anchas y planas
también volaron
y la rama nos muestra,
agitada, en cada hoja
venas diminutas.

Del árbol cuentan
el doble trazo de herida,
de cicatriz cosida a la vista 
del aire donde estuvo la flor.

Dialogan con el viento,
o se le escapan:
permanecen arropadas
por su tropel, su follaje,
por su intensa
y diminuta proliferación.

Sonríen de arriba abajo,
lo mismo a la sombra que a la luz.
Pero sus hojas son tan delgadas
y tan frágil su ejército de enveses
que en vez de simplemente iluminarlas,
pareciera que la sombra las borra
mientras las incendia el sol.

Ellas dialogan sin cesar
con el viento desinhibido
pero sólo en voz baja,
con su lento abanico,
el aire leve  pronuncia
el nombre de la jacaranda
cuando no está en flor.














 *Una versión de este poema, leída por el autor: Picando AQUÍ.